Tu
La luz tenue y amarillenta del desierto asemejaba a un orgasmo vacio y triste, a una polvadera asfixiante, a una materia que se metia hasta las venas quebradas de los ojos y los secaban, enquistandose en la carne, produciendo hemorragia, dolor, escozor, con anteparpados quemados e irritados, que despellejaban la carne como perros sarnosos del demonio, cuyos testiculos flaxido y largos como globos desinflados se arrastaban en el suelo.
Los cimientos de madera podridos y devorados por las termitas se enterraban con facultad en la arena levantandose a muchos metros en un techo de aluminio y desechos oxidados, rotos, como los vidrios tan ahumados por la polvareda que no dejaban ver. Aquella ciega Iglesia, abandonada en el medio de un interminable desierto opaco, se preparaba para la ceremonia, para el bautismo de los marchitos que se revuelcan en sus propias mugres, para darles la bienvenida.
Los creyentes entraban en fila india acomodandose en los asientos que crujian fracturadamente, el publico deprimido y mortecino se apinaban de forma organizada tomando sus lugares, con las cabezas bajas y los hombros encogidos, hambrientos, delgados, palidos como una manta y sin color de ojos. Sucios, inmundos, sin dientes, enfermos, de encias rotas, grasosos, pulgosos, mugrientos, malditos.
Las cinco filas estaban ya llenas, las lonjas de dolor ya llegaron, estaban completos, Disorder y Anormal estaban en la ultima, del lado izquierdo, cabezas gachas y viendo al suelo, del otro lado, en la fila numero 3 se hallaba Leopoldo, sudando copiosamente, transpirando y con sendas manchas de sudor en su camisa y nalgas, en sus dedos humedos y su piel insolada y morada de la irritacion, a su lado estaba Castroso, huesudo y delgado, pateticos muslos, sintiendo la espereza de sus manos sobre su propia carne bajo pantalones polvorientos y rotos.
En la ultima fila, abandonado, con su tez llena de saliva hedionda, de saliva ajena, con sus ojos lastimados por los gargajosy sus labios rectos y entumecidos por la sequia, como si se fueran a quebrar en cualquier momento, estaba Neyra, enjugando una lagrima, con la cabeza gacha, barbilla tocando pechos, pelos grasosos cayendo sobre su diminuta frente, estaba sediento.
Todos salieron de su profundo trance al reabrirse las puertas en par en par de la Iglesia de Hojalata, la potente y gorda figura de un hombre vestido con tunicas negras de sacerdote, con sus numerosas papadas mal afeitadas y mal lavadas, con su frente gris en alto, con sus lentes grandes y redondos, con su barriga voluminosa y prominente, con sus apretados zapatos a punto de estallar, conteniendo sus ganas de mear, con sus escasos cabellos rodenado sus ennegrecidas sienes, sosteniendo una biblia rota y repulsiva.
Se poso con dignidad en el altar, de frente ahora a sus creyentes, examinandolos a todos fila por fila con los ojos de sapo que se pegaban al cristal de sus lentes, como si sus ojos fueran pelotas de carne roja, con su deforme y carnosa nariz atenta y con su boca imitando una lejana sonrisa los taladraba a todos con su miraba abrasadora, aunmentando cada ves mas sus sonrisa a pesar del dolor que le producian las llagas en los cachetes.
-Estan satisfechos? (gimio el sacerdote)
(Silencio espectral de voces, acompanado con roses de tela y las poses humilladas de aquel publico podrido que intentaban bajar mas las cabezas).
-PREGUNTE QUE SI ESTAB SATISFECHOS aullo finalmente el parroco dejando caer hilos de saliva y caries que aterrizaron sobre sus papadas y sotana.
-Tienen idea de donde estan? Tienen idea de que es este lugar? (interrogo).
Levanto su carnosa mano de cerdo llena de lunares rojos y con piel casi enmagrecida, con unas largas y cortas, pero quebradas como si un terremoto se hubiera producido bajo ellas
Aquel soldado de Dios finalmente senalo a Dis, quien se llevo sus manos a la cara mecanicamente avergonzado por aquel gesto, cacheteando sus palido rostro, apretandose la cabeza como si estuviera exprimiendo una manzana, con sus dedos ragunando su cara desde el cabello hasta el nivel de las cejas, llevandose lineas de carne a su pado descendiente.
-Tienes algo que decir, Dis? (pregunto despoticamente el cura)
Dis puso posicion fetal apoyando sus zapatitos en el banco sobre el que se sentaba, acurrucando su cabeza casi en un acto de controsionismo sobre su regazo, con los brazos tapandole la cabeza, respirando fuerte y mugiendo como una vaca, partiendo en llanto como un nino.
-Por que no te acercas y compartes conmigo? (pregunto nuevamente el sacerdote, con voz dulce y melosa)
Disorder estaba impavido a la calma, entragado a su relinchoso llanto, con su vientre hinchado y su vejiga carronosa rindiendose al miedo, dejando salir el orin amarillo sobre sus piernas, pantorrillas, y pies, encharcando el banco, banando a las babosas alla en el suelo.
-Ven aca, Disorder (ordeno esta vez el cura sonriendo, y mostrando una treintena inhuana de dientes chiquitos como unas, y negros)
Disorder se bajo del banco y se acerco con pasitos cortos y temblorosos, cargando sobre sus hombros el karma mal oliente de las miradas curiosas de todos los presentes, como si etuviera caminando sobre unos zancos que se fueran a partir en cualquier momento. Llego para el el penoso momento de plantarse frente a la columinosa humanidad del sacerdote.
-Por que no tienes amigos, Dis? (le pregunto el inmenso clerigo)
Pero Dis no respondio, solo tuvo fuerza para ahogar un grito de pavor.
-Por que no les muestras a todos lo que a ti te gusta hacer en la noche antes de irte a la cama, Dis?
Pero Dis no respondio, y sus lagrimas corrieron copiosamente sobre sus sucias mejillas. Se dio media vuelta enfrentando a los presentes, que estaban atentos a sus decididos moviemientos, dejo correr sus manos por sus caderas llegando al zipper, que desabrocho lentamente, dejando caer sus pesados pantalones sobres sus pies, y el Hermano se encargo de bajarle la ropa interior, dejando al descubierto sus genitales, sus diminutos testiculos y su pene delgado y torsido, como la colita de un chochino.
Un coro de risa estallo al momento.
El viento soplo todavia mas duro, golpeando con fuerza las debiles pardes de la Iglesia de Hojalata.
Disorder arrugaba el rostro como un puno herido, apretando los parpados, mugiendo mas duro que antes, respirando fuerte, llorando, sin tener tan siquiera la delicadeza de gemir, con su mano izquierda dedicada a masturbarse, como lo haria el mas delgado y patetico primate, y con hilos de sangre corriendo sobre las heridas producidas por sus unas en la frente.
-Te lavas las manos antes de acostarte a dormir, Dis? (quiso saber divertido el sacerdote)
-Quedate un rato asi, hasta que termines inquirio aquel voluminoso hombre sobando el vientre de su martirisada victima y abrazandolo por detras, pegando su pecho y estomago a la espalda de Dis.
-Bienaventurados los que se masturban (chillo el cura por todo lo alto) por que de ellos sera el reino de la soledad!
El publico empezo entoences a entrar en un trance, entre gemidos, alucinaciones, retorciendose sobre los bancos y luego sobre el suelo, como serpientes llamadas a bailar por una flauta.
El aire aumento su velocidad y fuerza, pegando y arrastrando piedras afuera, sobre las paredes de la Iglesia de Hojalata, como una bandada de ninos dando punos sobre esta.
El publico empezo a llorar en concierto, gritando, rasgunandose y deshaciendose de sus ropas, desnudos todos masturbandose, solo unos pocos tenian todavia control sobre si mismos.
Pero el sacerdote, lejos de dar por culminada su personal eucaristia, poso aquellas grumosas pelotas de carne enrojecidas sus ojos- sobre Leopoldo.
-Ven aca, Leopoldo! (bramo el catolico con la cara enrojecida) Obedeceme y ven aca ahora!
Leopoldo se arrastro sobre su obsena barriga por el suelo, sintiendo patadas furiosas de la gente enloquecida, sintiendo los tibios chorros del orin de carne que caia sobre sus cabellos.
-Date prisa! (Ordeno el sacerdote, rojo de ira, senalando a Leopoldo con un dedo que parecia explotar) Ven aca ahora! Date prisa!
Leopoldo empezo a mascullar asfixiadamente, preludio a un vomito del color de la bilis que salio de su boca, sintio la materia caliente fluyendo fuera de su organismo expandiendose a sus anchas en el suelo, sintio el sabor acido y ocre del mismo en su lengua, estaba caliente y grumoso, olia a descomposicion.
Leopoldo retomo su marcha de constrictor, sus gordos brazos arrastrando su humanidad con dificultad, sudando copiosamente, con fiebre, sintiendo por las carnes de su fria barriga el liquido calido de su propio vomito, podia ver desde abajo al cura sosteniendo con fuerza a Disorder en medio del desastre de la gente sin control, los aullidos y gritos de los fieles que inundaban a la Iglesia de Hojalata.
El sacerdote histerico veia a los organos genitales de Disorder, quien tenia una expresion de dolor agudo en la cara, y a pesar de los gritos y aullidos salvajes de sus fieles no dejo ahogar su tronadora voz cuando ordenaba otra vez a Leopoldo apurarse, que su estomago habia topado con clavos torsidos clavados en el suelo, y se llevaba delgados y punzantes girones de piel cuando se arrastraba por sobre estos.
Finalmente Leopoldo quedo de rodillas frente a Disorder, con su abominable y casi despellejada barriga tocando el suelo, y sus ropas manchadas por la materia liquida de su humanidad.
-Recibe el producto de Dis, Leopoldo! (vocifero aque inmendo hombre, quien recibio las ordenes sagradas de Jesucristo) Recibelo todo, sakito! repitio-
Leopoldo abrio la boca de una forma ovalada, como si tratara de gritar por el hueco de las puertas de un ascensor,y el semen de Dis empezo a fluir, como si un enfermo estuviera sonandose la nariz con fuerza.
-Lo viste, Dis? Viste que llego a tiempo para recivir tu producto? LA VIRGEN ERA LA QUE ESTABA APRETANDO CON FUERZA LA PUNTA DE TU MIEMBRO, PARA QUE PUDIERA LLEGAR A TIEMPO! Grito con toda su furia, senalando a Leopoldo-
Disorder lloraba, y motas de sangre acompanaron a su eyaculacion.
La gente histerica bailaba al son de una musica que no existia, en estado de histeria absoluta se fornicaban los unos con los otros, hombres con mujeres, mujeres con mujeres, humanos con animales, sin detenerse a tomar respiro, gritando, aullando, cantando, orando.
El sacerdote decidio empujar con fuerza a Disorder, quien cayo pesadamente (gimiendo como un perro) sobre Leopoldo, terminando asi con ambos, posando ahora su taladrante mirada sobre Castroso.
Como una accion mecanica, Castroso no se contuvo y empezo a gritar y a retorcerse en el suelo lleno de terror, chillando inhumanamente No, no, no, por favor no en jadeos cortos y largos largos y cortos, meneando la cabeza, y arrugando su delicada cara, que adquirio el color de un tomate maduro.
En ese momento el publico empezo a gritar mas fuerte que nunca, gritos dignos de muerte, pero sin poder morir, mordiendose sus manos y dedos, sus propios genitales, arrancandose trozos de piel, de las orejas, la nariz, los testiculos, encias y molares viajaban de aqui para alla, arrancadas aun con sus raices nerviosas adheridas a ellos, la gente esputaba sangre sin conter su frenesi.
Castrosoestaba en un trance consciente, y sus globos oculare estaban saliendose poco a poco de sus orbitas, llorando, sudando frio, apretando sus punos contra el polvoriento suelo de madera y sangrando por las comisuras de las una mientras pequenas astillas solidas se clavaban sobre la carne de dentro de las unas, y conteniendo el dolo que lo embargaba, tratando de ver hacia atras.
Castroso fue rapidamente rodeado por un publico desnudo, que dieron una pausa a su loca agitacion y centraron su atencion en el, mirando atentamente hacia su recto, pues su pantalon se movia, se movia como si muchos animales estuvieran debajo la razon era que estaba evacuando gusanos, gusanos largos, delgados, y blancos.
La gente a su alrededor empezo a gritar y tambien a aullar, y todos juntos empezaron a pisotear con fuerza la espalda y piernas de Castroso en un intento de acabar con los gusanos, hasta que todo su cuerpo quedo lapidado bajo una humanidad histerica de patadas y pisotones.
El sacerdote levanto los dos brazos dirigiendose nuevamente hacia su publico, y repitio vociferando su misteriosa pregunta:
Tienen idea de donde estan? Tienen idea de que es este lugar?
Entre el desastre de gritos y aullidos y de cuerpos volando, Anormal trato de apartar la pesada humanidad de Leopoldo, y abrazo a Disorder como a un hermano, pero tan solo levantar su mirada y ver al sacerdote, perdio control de si mismo, se estiro quedando encima de Disorder y empezo a joderlo por el culo con movimientos rapidos y circulares, y tratando de comerse sus ojos tambien en un intento ridiculo de alargar su cuello, poseido por una extrana fuerza que lo gobernaba desde afuera, pero solo su conciencia era capaz de producir el pavor del que estaba siendo victima; pues en sus adentros era consciente de lo que hacia.
Neyra estaba siendo brutalmente asaltado, sendos cuerpos gordos estaban posados sudando sobre sus desnudas y fragiles pieles, siendo victima de una bestial orgia, gritaba y gritaba, pero nadie acudiria a sus ruegos de auxilio.
El viento era ahora huracanado, y por sobre los gritos a veces podia oirse el endemoniado silbido del viento, que retumbaba sobre las paredes oxidadas de la iglesia de Hojalata.
El sacerdote se dio media vuelta dandole la espalda al espectaculo que el mismo habia iniciado, y cayo de rodillas llorando frente al inmenso Jesucristo crucificado de madera que estaba colgado sobre el altar.
Sus lentes (ahora resquebrajados) estaban sucios, y lagrimas seguian corriendo debajo de estos, levanto ambos brazos implorando al salvador, diciendo asi:
Pater Noster, qui es in caelis,
Sanctificetur nomen Tuum,
Adveniat Regnum Tuum,
Fiat voluntas tua, sicut in celo et in terra.
Panem nostrum cotidianum da nobis hodie,
Et dimitte nobis debita nostra,
Sicut et nos dimittimus debitoribus nostris;
Et ne nos inducas in tentationem,
Sed libera nos a malo AMEN
El ambiente se oscurecia, la Iglesia de Hojalata convulsionaba como un motor en marcha, y de la boca del cristo de madera empezo a emerger una lengua de culebra, que comenzo a alargarse a mas de una veintena de centimetros relamiendo toda la figura de madera de Cristo con morbosidad, agitanda y sin parar, acercandose ahora hasta saborear la piel del sacerdote, que lloraba y reia gozoso negando con la cabeza y gimiendo con un hilo de risa, dirigiendose hacia aquel Salvador de madera: No tienen idea, estos no saben donde estan.
Leopoldo, tirado boca arriba, sentia el frio, el frio de que su vida se le iba pero estaba equivocado, pues no podia volver a morir, y ciego por sus propias lagrimas calientes, mientras la orgia retomaba con mas fuerza tras su cuerpo, dijo con dolor en la garganta, implorando hacia arriba, tratando inutilmente de alcanzar a Dios:
Liberate me, oh, liberate me
Liberate me, oh, oh, liberate me
Liberate me-ex INFERIS
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